Clara campoamor feminismo

Clara campoamor biografía

Los avances logrados por el movimiento emancipador no se conmemoran con monumentos ni siquiera con placas conmemorativas. También las mujeres destacadas rara vez son honradas de esa manera. La memoria sobre los acontecimientos, momentos y personas importantes para la emancipación de la mujer se conserva en archivos, bibliotecas, libretas de direcciones, álbumes familiares y, todavía en número limitado, en estudios académicos. Sin embargo, los libros de texto y las guías turísticas no son especialmente útiles en este sentido, ya que son medios de transmisión de la memoria colectiva.

El siguiente texto es un intento de recuperar lugares importantes para el movimiento de emancipación de Cracovia y la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres. Abarca el período comprendido entre 1867, aceptado como el inicio de la autonomía de Galicia, y 1918, cuando se estableció el Estado independiente polaco y las ciudadanas polacas obtuvieron el sufragio universal. Cabe destacar que el movimiento feminista de Cracovia en el período inicial, aunque simpatizaba con el movimiento socialdemócrata y los círculos laborales, era un movimiento de mujeres originario de los círculos terratenientes e intelectuales, y los beneficios afectaban sobre todo a esas clases sociales.

Qué hizo Clara Campoamor

El terreno forjado por pioneras defensoras del feminismo como Teresa Claramunt, Carmen de Burgos y Emilia Pardo dio sus frutos durante los años de la Segunda República. Los sucesivos gobiernos que ocuparon el poder desde 1931 hasta el final de la Guerra Civil adoptaron medidas reformistas que se materializaron en leyes que intentaban avanzar hacia la igualdad de la mujer y reconocer sus derechos en las normas políticas, civiles y sociales. Estas leyes chocaron con una sociedad aún poco preparada para estos avances, aunque las circunstancias que rodearon la guerra provocarían la movilización de muchas mujeres y marcarían su integración en actividades de las que antes estaban excluidas.

Las mujeres y el votoSímbolo feminista desde las primeras acciones de protesta de las sufragistas, el voto femenino ha sido uno de los derechos políticos más debatidos. En las Elecciones Generales del 28 de junio de 1931, las mujeres seguían sin poder votar pero podían ser elegidas como diputadas por el Decreto del 8 de mayo que ratificaba el sufragio pasivo. La aprobación del sufragio femenino se logró en el Congreso durante la sesión parlamentaria del 1 de octubre de 1931 en virtud de las intervenciones de Clara Campoamor, oponiéndose incluso a su propio partido político. Aunque una amplia mayoría de diputados reconocía el derecho de todas las mujeres a votar en las elecciones, muchos creían que aún no era el momento de concederlo, temiendo que los partidos de izquierda se vieran perjudicados -tal era la postura que mantenían Victoria Kent y Margarita Nelken, otras dos diputadas en esta misma legislatura-. La Asamblea Constituyente acabaría aprobando el sufragio universal, reflejado en el artículo 36 de la Constitución Española de 1931, y las mujeres españolas pudieron votar por primera vez en las elecciones legislativas del 19 de noviembre de 1933, en las que la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) obtuvo la mayoría; y por segunda vez el 16 de febrero de 1936 tras la victoria del Frente Popular, una coalición de partidos políticos de izquierdas.

Cronología de Clara Campoamor

La asamblea constituyente de la Segunda República Española aprobó el derecho al voto femenino en España el 1 de octubre de 1931, un momento trascendental e histórico que se conmemora noventa años después con un programa de actividades para recuperar la memoria de las mujeres que hicieron posible la consecución de este derecho fundamental.

La abogada y escritora Clara Campoamor, parlamentaria entre 1931 y 1933, defendió el derecho al voto de las mujeres como una conquista esencial para construir una sociedad más justa e igualitaria. El debate parlamentario en el que Campoamor defendió prácticamente en solitario el sufragio femenino concluyó con una votación histórica el 1 de octubre de 1931, obteniendo la aprobación con 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones.

Con el estallido de la Guerra Civil, mujeres como Clara Campoamor, Amparo Poch y Frederica Montseny tuvieron que huir del país y exiliarse para evitar la persecución, la cárcel o la muerte. La dictadura supuso que todos los derechos conquistados y la memoria de la lucha feminista cayeran en el olvido. Campoamor y Poch nunca volverían a España y murieron en el exilio, mientras que aquí no se volvería a votar hasta 1977, cuando se restableció la democracia.

Citas de Clara Campoamor

Clara Campoamor Rodríguez (12 de febrero de 1888 – 30 de abril de 1972) fue una política, abogada y escritora española, considerada por algunos como la madre del movimiento feminista español. Fue una de las principales promotoras del sufragio femenino en España, incluido en la Constitución española de 1931 en parte gracias a su defensa.

Fue elegida diputada a las Cortes Constituyentes en 1931, antes de que las mujeres pudieran votar. Más tarde perdió su escaño parlamentario y ejerció brevemente como ministra del gobierno, antes de huir del país durante la Guerra Civil española. Campoamor murió en el exilio en Suiza y fue enterrada en el cementerio de Polloe, en San Sebastián, España[1].

Clara Campoamor Rodríguez nació el 12 de febrero de 1888 en Madrid, España, en el seno de una familia de clase trabajadora, comenzó a trabajar como costurera a los 13 años, pero continuó estudiando a tiempo parcial, tratando de aprobar el examen que garantizaría su ingreso en la facultad de Derecho. [Mientras tanto, fue ascendiendo en varios puestos en la Administración, primero en Correos de San Sebastián en 1909 y luego como profesora de mecanografía en Madrid en 1914[3]. Además de su trabajo como profesora, Campoamor se involucró en la escena política madrileña a través de un segundo trabajo como periodista en el periódico La Tribuna, donde entró en contacto con influyentes figuras femeninas de la época, como Carmen de Burgos y Eva Nelken. Estos contactos llevaron a Clara Campoamor a integrarse y colaborar con diversas asociaciones feministas[4] y a escribir comentarios políticos[3].

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